Vivimos en una cuerda floja

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Se cuenta la historia de un hombre rico que buscaba un conductor, para su coche tirado de caballos; el hombre rico publicó el anuncio, y fijó un día para la prueba. Solo tres hombres solicitaron el trabajo.

Reflexiones Cristianas - Vivimos en una cuerda floja
Vivimos en una cuerda floja

Como prueba de su habilidad, cada hombre, por turno, debía cruzar un cerro por un camino peligroso; el camino era de curvo, entre precipicio y peñasco, requiriendo gran agilidad de parte de los conductores que lo atravesaban.

Llegó el día que los hombre harían su prueba, el público se reunió con el hombre rico al pie del cerro , ansiosos de ver el espectáculo; el primer hombre descendió envuelto en una nube de polvo. Con gran agilidad agarraba las curvas como un conductor experto, la admiración del pueblo, fue muy grande al ver su capacidad.

Enseguida se adelantó el segundo hombre para la prueba, con más intrepidez se precipitó por el camino, acercándose peligrosamente a la orilla de los peñasco; las ruedas de su coche apenas agarraban el borde de los precipicios en las curva cerradas. La gente observó boquiabiertas y dijeron «El tercero jamás podrá competir con éste. Si se acerca más a la orilla, sin duda se despeñará.»

Luego de terminar el alboroto, desapareció la nube de polvo, entonces se vio descender al tercer conductor; pero ¿Qué le pasaba?, La gente vio que conducía mucho más despacio. Él se mantuvo cuidadosamente al lado opuesto de los barranco; cuando concluyó la prueba, el hombre rico le dijo «Quedó  aprobado. El trabajo es suyo es con un hombre como usted que yo quería viajar.» 

Moraleja:

En el camino de la vida no se pueden tomar riegos innecesario, trata de andar cerca del pecado pero ten cuidado de no contaminarte; si eres insensato, será imposible ganar la aprobación de Dios de esta manera. Mantengámonos cerca de Jesús y conduzcamos nuestras vida con  precaución.

Un predicador dijo que «Tener dominio propio no es quedarse viendo al pecado, es salir corriendo de el», como lo dice Santiago 4:7 «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.»

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