Lo que Dios unió, no lo separa el hombre

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Cierto día un hombre fue a visitar a un consejero matrimonial. El hombre llevaba consigo unas páginas escritas, con todas las quejas en contra de su esposa. Después de horas de escucharlo ininterrumpidamente, el consejero no pudo evitar preguntarle:

Reflexiones Cristianas - Lo que Dios unió, no lo separa el hombre
Lo que Dios unió, no lo separa el hombre

-Si es tan mala su esposa, ¿Por qué se casó con ella?

-Porque ella no era así al principio. -Respondió el hombre

El consejero, al escuchar aquella respuesta, lo cuestionó nuevamente: – ¿Entonces me está diciendo que ella es así porque se casó con usted?

El hombre bajó su mirada al suelo y aceptó que algo estaba haciendo mal y eso provocaba que su matrimonio no funcionara.

El consejero le recomendó que fuera a su casa, le diera un abrazo a su esposa y le dijera al oído cuánto la ama.

«La mujer no se separe del marido, y el hombre no abandone a su mujer»

Actualmente, se ven muchos casos como esto, solo nos enfocamos en ver todo lo malo que hace la otra persona, pero ¿te has puesto a pensar si tu estas haciendo todo bien?, muchas veces la actitud de la otra persona es a causa de nosotros mismo, pero somos tan orgullosos que no notamos eso, el caso es echarle la culpa a la otra personas para nosotros lavarnos las manos.

«Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.» 1 Corintios 7: 10-11

A caso ¿Existe una mejor manera de solucionar las cosas que, hablar? La base de la sociedad es la familia, y el núcleo de la familia es el matrimonio. Pero en la actualidad observamos como los matrimonios son destruidos por los desacuerdos, la intolerancia, el desamor o consumidos lentamente por la infidelidad.

Dios quiere que los matrimonios no sean rotos. Que se mantengan juntos en fidelidad, amor, confianza y tolerancia. Si tu matrimonio está a un hilo de ser roto, hoy es el tiempo de dejar que Dios, con su mano poderosa comience a tejer hebra por hebra, hasta formar un fuerte lazo que nada ni nadie podrá romper.

Deposita tu matrimonio en las manos de Dios. Lo que él unió no será separado por el hombre.

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