El reflejo de tus actos

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Se dice que hace tiempo, a las afueras de un pueblo, había una casa vieja; esta, era propiedad, de una anciana que, al morir, no hubo quien la reclamara. Pasaron los años y, la casa se iba desgastando, poco a poco, hasta llegar al abandono. Cierto día, estando las nubes llenas de lluvia.

Reflexiones Cristianas - El reflejo de tus actos
Reflexiones Cristianas – El reflejo de tus actos

Y acompañadas de fuertes vientos, un pequeño cachorro, llegó buscando refugio; logró meterse, por un agujero de la puerta. Al entrar, decidió buscar comida, por todos los rincones; al no encontrar comida en la planta baja, decidió subir con precaución, por las escaleras de madera. Al terminar de subirla, se topó con una puerta semiabierta, lentamente se adentró en el cuarto.

Para su sorpresa, se dio cuenta de que, en ese cuarto había, 100 perritos más. Al ver el inexplicable hecho; con temor, comenzó a mover la cola y, a levantar sus orejas, poco a poco. Los 100 perritos, hicieron lo mismo, posteriormente, se puso feliz y ladró alegremente a cada uno de ellos.

El cachorro, se quedó sorprendido, al ver que los otros cien, también, le sonreían y, le ladraban alegremente. Poco después la lluvia cesó; por lo que el cachorro decidió salir y, continuar buscando que comer, en la casa más próxima. Al salir de aquella casa, triste y, abandonada, se quedó pensando para sí mismo: “Qué lugar tan agradable, voy a venir más seguido a visitarlo”.

Tiempo después, otro perrito callejero, entro al mismo sitio, y se encontró en el mismo cuarto. Pero, a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 100, se sintió amenazado, ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente, empezó a gruñir; y como era de esperar, vio como los otros 100 perros, le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y, como era de esperarse, los otros 100, le labraron ferozmente, también.

Sin más, decidió irse de aquel lugar. Por lo que, salió del cuarto y, se alejó pensando: “Qué lugar tan horrible es este; nunca más volveré a entrar allí”. Las personas que transitaban, por el camino donde se encontraba la casa; podían leer a su paso, un letrero viejo que se encontraba en el frente de ella que decía: “La casa de los 100 espejos”.

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