El amor a través de 5 parejas de la Biblia

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El amor entre pareja suele pasar sus altos y bajos momentos. No existirá jamás una relación perfecta, todas las parejas atraviesan por momentos de dificultad. Sin embargo, cuando el amor se cultiva y se cuida, la relación resistirá a cualquier tipo de adversidad.

Reflexiones Cristianas - El amor a través de 5 parejas de la Biblia
El amor a través de 5 parejas de la Biblia

Hay cinco parejas de la Biblia que nos confirman esta verdad y nos muestran lo bueno y lo malo de la relación en pareja y las distintas formas de amar a nuestros conyugues.

1.-  Adán y Eva

Adán y Eva fueron la primera pareja en el mundo. Aunque ambos atravesaron momentos difíciles, hay un acontecimiento muy importante del cual podemos aprender. Mucho antes de que Dios creara a Eva, Adán no tenía un semejante con quien relacionarse; sin embargo, él supo esperar a que Dios le diera una acompañante.

Del mismo modo en que hizo a una persona específicamente para Adán, Dios tiene a alguien reservado para ti. No obstante, debes saber esperar en el tiempo de Dios para que designe a esa persona que será tu compañero de vida.

2.- Jacob y Raquel

Una de las historias de amor más hermosas de la Biblia, que nos enseña la constancia y el padecimiento del verdadero amor. Recordemos que dice la Biblia que Jacob amaba a Raquel y trabajó por ella durante siete años, sin embargo al cabo de esos siete años, el padre de Raquel lo engañó y en lugar de entregarle a Raquel le entregó a su otra hija Lea. No obstante, Jacob decidió trabajar siete años más hasta obtener a Raquel porque la amaba.

«Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba», Génesis 29:20.

La persona que ama trabaja y da lo mejor de sí por mantener viva la llama de ese amor. El amor no es solo un sentimiento es una fortaleza que se construye día a día. Hay un dicho que dice: «No sólo de amor se vive» Las parejas son un equipo y ambos deben trabajar tanto por su mantenimiento económico como espiritual.

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3.- Ana y Elcana

Elcana amaba a Ana, ella lloraba por no haber podido darle hijos, pero aun así él seguía amándola. Es de mucha admiración esta historia ya que en los tiempo antiguos no tener hijos era casi considerado una maldición y que Elcana haya decidido quedarse con ella y amarla aun sin hijos es de mucho valor. Elcana tenía otra esposa llamada Penina de la cual sí tenía hijos, pero aun así su amor era hacia Ana.

«Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?»1 Samuel 1:8.

Elcana prestó atención a su esposa que se encontraba en desesperación, del mismo modo debemos hacer nosotros para con nuestros conyugues no podemos dejarlos solos en el sufrimiento, debemos acompañarlos durante él y mostrarle que cuentan con nuestro apoyo.

4.- Oseas y Gomer

La relación entre Oseas y Gomer es la que más se asemeja a la relación de Dios para con el hombre. Aunque Gomer se marchó y estuvo con otros hombres, Oseas continuó amándola y la perdonó. Nosotros nos vemos reflejados tras este espejo al igual que el pueblo de Israel, hemos sido infieles para con Dios, pero su amor por nosotros permanece fiel y nos perdona y nos sigue mostrando su amor.

«La compré entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada. Y le dije: Tú serás mía durante muchos días; no fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo»Oseas 3:2-3.

5.- Priscila y Aquila

Priscila y Aquila viajaban y trabajaban juntos en el crecimiento del ministerio. Eran una pareja ejemplar que encontraron su propósito en el servicio a Dios. Claramente estos esposos sirvieron a Dios de una manera honorable es por ello que Pablo en diferentes oportunidades hace mención de ellos.

Su historia sirve como un ejemplo importante de cómo se puede expandir el reino de Dios cuando las parejas abren sus corazones al Evangelio y emplean sus habilidades únicas como plataforma para el ministerio. Cuando responden al llamado de Dios, Priscilla y Aquila no desechan todo y comienzan una nueva carrera, sino que permiten que Dios se infiltre en el trabajo que ya están haciendo. La pareja es un equipo al servicio de Dios, el uno debe unirse a la visión del otro, sin egoísmo entendiendo que han sido unidos para glorificar a Dios con sus vidas y con su labor. La pareja no es independiente, ambos deben trabajar juntos dentro del ministerio, pues como dice la Palabra «dos son mejor que uno».

«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta», 1 Corintios 13:4-7.

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