Cuando debemos decir: «No»

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Muchas veces llevamos cargas pesadas que no nos competen y nos hacen infelices. Uno de los problemas que afrontamos muchos de nosotros, es que no sabemos cuándo debemos decir: «No».

Reflexiones Cristianas - Cuando debemos decir: "No"
Cuando debemos decir: «No»

Por mucho tiempo se nos ha dicho que Dios no nos da cargas que no podamos soportar, y bien es cierto que es así. Dios no nos permitirá afrontar situaciones imposibles para nosotros. Sin embargo, una idea muy errada sobre esta expresión nos dice que debemos tomarnos cargas exhaustivas dentro y fuera del ministerio y que estamos obligados decir que «Sí» en todo momento.

Resultado de imagen para persona cargando un gran pesoEn Números 11:14 vemos la respuesta de Moisés ante la situación de estrés que enfrentaba en el camino a la tierra prometida. Recordemos que Moisés lidiaba con un pueblo duro de cerviz que se quejaba constantemente contra Dios, a lo que Moisés le dice al Señor: «Por mis propias fuerzas, yo solo no puedo llevar a este pueblo; ¡es demasiado trabajo para mí!».

No hay nada de malo en decir: «he llegado a mis límites», al igual que lo hizo Moisés. Si bien es cierto que la Biblia declara: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». No obstante, este texto hace alusión a la fortaleza que recibimos de Dios en medio de las pruebas y circunstancia adversas.

A veces simplemente la carga que llevamos es demasiado pesada para nosotros, y no hay nada de malo en reconocerlo… Necesitamos las fuerzas de Dios para sobrellevar las cargas, pero no debemos tomar pesos que excedan nuestros límites. No está bien enfermarse a causa de la casa, el trabajo, la familia, los compromisos ministeriales. No está bien vivir en un constante estrés porque el tiempo no le alcanza para hacer todo lo que debe en el día. De vez en cuando debemos saber decir: No.

Somos seres humanos limitados y estamos en una carne que se cansa y se enferma si no le damos algo de descanso. Los malos hábitos alimenticios y el estrés de todas las cargas personales y espirituales pueden terminar dañándonos física y espiritualmente.

Dios conoce nuestros límites, sin embargo, somos nosotros mismos quienes a veces tomamos más peso del que en realidad nos corresponde. Servir a Dios, sea lo que sea que haga, debe ser un trabajo que haga con amor, con pasión y sobre todo en el que dé lo mejor de usted para glorificar al Señor.

Resultado de imagen para mano de Dios y del hombreAprendamos a decir que No, sencillamente no podemos ser más buenos que Dios. No nos tomemos cargas que nos hagan alejarnos de Dios o que nos roben el tiempo de comunión con el Señor ¿Cómo podremos edificar a otros cuando nuestra propia vida espiritual está por el suelo? Tenemos que encontrar nuestro equilibrio individual dentro de la responsabilidad que Dios nos ha establecido, para poder disfrutar de nuestras vidas en lugar de enfermarnos con una sobre abundancia de estrés y presión.

Cuando sientas que has llegado a tus límites, al igual que Moisés recurre a Dios, Él puede ayudarte a ordenar tu vida y tus quehaceres de una forma más saludable. ¡Permítete disfrutar de la vida que Dios te ha dado!

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