Aunque sientas que no puedes más, avanza y no te detengas

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Muchas veces como cristianos tenemos circunstancias que nos hacen dudar de nuestras capacidades y de aquello que Dios nos ha prometido. Es por ello que en diferentes momentos sentimos el deseo de “tirar la toalla” con su obra; sin embargo, Dios tiene reservado para ti más de lo crees.

Reflexiones Cristianas - Aunque sientas que no puedes más, avanza y no te detengas
Aunque sientas que no puedes más, avanza y no te detengas

Es muy común sentir que ya no puedes más por equis problemas o por algún pecado, pero aún así Dios nos anima a levantarnos nuevamente; pero con sus fuerzas y no con las nuestras.

Pongamos el siguiente contexto bíblico:

En Salmos 92:10 dice “Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco.”

Conocemos el claro ejemplo de un animal con una capacidad sorprendente. El búfalo saca fuerzas cuando se siente acorralado. Su mayor energía se despliega cuando está en dificultades.

El búfalo es el enemigo número uno de los leones y el único que puede darle pelea porque tiene mucha fuerza. Si no consigue comida pueden viajar kilómetros nadando, aunque es un animal de 1500 libras con pezuñas y sin aletas.

Pero cuando tiene hambre, no mide peligros para encontrar alimento. Pelea y busca, es capaz de cargar casi el doble de su peso. En Asia se le conoce como el tractor del oriente porque puede cargar grandes cantidades de peso y es difícil que se detenga.

Esta particularidad llama nuestra atención porque nos son como los burros que, empecinados, nadie los hace caminar. Por el contrario, al búfalo no le gusta detenerse, por eso le ponen un yugo que lo obliga a parar.

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Entonces, ¿Realmente te sientes acabado por cualquier circunstancia o prefieres seguir luchando, pero esta vez, de la mano de Dios?

Piensa un momento e imagina que Pedro hubiera decidido detenerse y no pedir ayuda, seguramente se hunde, pero Jesús te dice “venid a mi todos los que están cansados”. Debemos ir donde Él está. El Señor puede renovar las fuerzas de nuestra alma y decirnos que extendamos las alas porque Él nos elevará. No se vale desistir y dejar la tarea sin terminar.

“Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco. (Salmos 92:10)”

Padre, confío en que, en este momento, Tú estás rompiendo con todas esas cadenas que me tienen atado al desaliento, y aunque camine por caminos oscuros, ya no titubeare ni temeré, porque tu fuerza y tu poder están conmigo y me originas confianza ¡Amén!

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