Surfista ganador de oro olímpico: «Todos los días oraba a las 3 de la mañana»

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El brasileño Ítalo Ferreira, ganador de la primera medalla de oro olímpica de surf, que se estrenó como deporte en los Juegos de Tokio, afirmó que oraba todos los días a las 3 de la mañana para que Dios cumpliera su sueño de poner su nombre en la historia de este deporte.

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Surfista ganador de oro olímpico: «Todos los días oraba a las 3 de la mañana»

«Llegué a Japón con una frase: di amén que viene el oro», confesó.

«Esta frase está al lado de mi cama, todos los días oré a las 3 de la mañana, le pedí a Dios que hiciera realidad este sueño y aquí está, mi nombre en la historia del surf», celebró.

Su declaración de fe se produjo tras vencer en la gran final al japonés Kanoa Igarashi, que consiguió avanzar en la competición enfrentándose a otro brasileño; Gabriel Medina, bajo sospecha de haber sido beneficiado por los jueces.

«He entrenado mucho en los últimos meses, y Dios ha cumplido mi sueño, sólo tengo que dar las gracias a Dios por darme la oportunidad de hacer lo que me gusta. Este soy yo, me metí en el agua, sin presión, haciendo lo que me gusta», dijo entre lágrimas.

El oro de Ítalo fue la quinta medalla ganada por Brasil en los Juegos de Tokio. Hasta ese momento, el país sudamericano ya había ganado dos medallas de plata en patinaje de calle, y dos de bronce, una en judo y otra en natación.

Historia de película

La historia de Ferreira daría para el guión de una película. El brasileño, de familia muy humilde, fue descubierto por un cazatalentos del surf brasileño en la ciudad de Natal cuando éste iba a ver a otra joven promesa y Ferreira estaba entrenando en el mar.

«Vi a un niño haciendo un 360 en el aire. Y después otro. La competición empezaba dos días más tarde y pregunté a la gente quién era ese chico. ‘Se llama Ítalo’», explicó Luiz ‘Pinga’ Campos en una entrevista con la World Surf League.

Aquel joven, que entonces tenía 12 y hoy tiene 27 años, es hoy campeón olímpico. Pero su camino hacia los Juegos de Tokio fue toda una odisea.

Se jugó la clasificación en el Mundial de 2019 de Japón después de que le robaran el pasaporte, viviera un tifón y acabara compitiendo en pantalones jeans y una tabla prestada.

 

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