Tras el sufrimiento viuda nigeriana expresa “Dios realmente está vivo”

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Deborah vive en una región donde la cultura establece que la familia del esposo debe cuidar a la esposa y a los hijos en caso de que el marido fallezca. Sin embargo, los familiares violan ese acuerdo. De modo que ellos roban el máximo posible de la viuda para después perseguirla.

Después de un ataque terrorista por grupo musulmanes, Deborah entendió su dependencia de Dios. “Cuando oímos los disparos, salimos de casa; un disparo impactó en mi brazo, y otro en el corazón de mi esposo, provocando su muerte”, testifica Deborah a Puertas Abiertas.

Al corto tiempo, la región regreso a la paz, menos para Deborah para ella solo empeoro. Además de tener que llevar las riendas de su familias, los suegros de la cristiana le quitaron todo, la despojaron de la casa donde vivía para alquilar el inmueble y así sacar provecho de la propiedad.

Después de sacar provecho de las cosas materiales, ellos la golpearon, humillaron e insultaron, dejándola sola y totalmente desamparada por ser cristiana.

No fue hasta un tiempo en el que Deborah conoció un refugio. “Desde que llegué encontré el amor de Dios. Personas que no conozco me apoyaron, cuidaron de mí y oraron para que Dios me ayude”, contó Deborah.

Hasta el momento la fiel cristiana no entendía el proceso, sin embargo, ella fue el instrumento para consolar a decenas de viudas que sufren, al igual que ella, el desprecio. “Cuando veo lo que soy, pienso: ‘¡Dios, tú estás vivo!’. Las lágrimas que derramé, hoy son de alegría”, comentó Deborah  muy agradecía ante todo con Dios.

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