¡Transformación de Carlos! 2da parte

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Es evidente que lo que más tenía enojada a la mujer de Carlos era su mala costumbre de beber de más. Eso estaba por costarle su matrimonio, así que le conté mi propia experiencia: cómo el Señor me había librado a mí del alcoholismo unos años antes. Le dije que él también podía librarse de ese vicio.

La situación de Carlos me recordó la historia de Esaú en la Biblia, que, corto de miras, se dejó llevar por el hambre y cambió toda su herencia por un plato del guiso de su hermano Jacob (Génesis 25:29–34). Le relaté el episodio a Carlos y le expliqué cómo me parecía que se le aplicaba. Prácticamente estaba canjeando la felicidad de su matrimonio por un vaso de whisky.

—Por no afrontar la situación —añadí—, te arriesgas a acabar con tu matrimonio. Lo mejor que puedes hacer es regresar a casa, disculparte con tu mujer y decirle lo mucho que la quieres.

En ésas se echó a llorar, nos dijo que nadie le había hablado jamás de esa forma y admitió que yo tenía razón. Seguimos conversando y decidió cambiar, rehacer su vida y procurar compensar el daño causado.

Leímos algunos versículos pertinentes de la Biblia, y mi esposa y yo oramos para que se operara en él una transformación total y duradera y para que Dios lo ayudara a dejar el trago.

Pocos días después, cuando lo visitamos en su oficina, estaba radiante. Nos dio un fuerte abrazo y nos dijo:

— ¡Dios me transformó! ¡No tengo palabras para agradecerle a Él y a ustedes lo que han hecho para traerme al buen camino!

Nos contó que las cosas estaban mejorando enormemente con su mujer y que ambos se sentían felices.

No cesamos de dar gracias al Señor por los cambios que ha obrado en la vida de Carlos. Cuando oramos, ¡Él nunca falla!

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Fuente: activated.org

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