Trabajar como para el Señor. 2da parte

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Tales problemas no ocurren sólo en la industria. El líder de una gran organización cristiana una vez me relató que él tenía menos problemas con los empleados cuando operaba un negocio secular que los que tenía ahora en el ministerio. Me dijo: “Yo antes pensaba ingenuamente que podía tratar con el personal cristiano de manera distinta. Por el contrario, ellos ven otros miembros del personal como competidores, y si yo tengo alguna atención para con alguno, muchos de los otros se resisten”. Tal parece que nosotros hemos fallado en no enseñar a los cristianos que el trabajo es una extensión de su andar con el señor, no un aislamiento del mismo.

Amonestación bíblica

Afortunadamente para todos nosotros, la Palabra de Dios es a la vez simple y compleja. Ningún tema que afecte nuestras vidas se deja a nuestra propia imaginación. Aquellos que están resentidos por el éxito de otros, tienen sus sentimientos heridos por la falta de reconocimiento, o usan el trabajo para satisfacer sus egos todos sufren del mismo mal espiritual: están sirviendo a los hombres en vez de a Dios. Desafortunadamente, los hombres siempre fallarán; afortunadamente, Dios permanece fiel. Si un cristiano realiza un trabajo con la actitud de que alguna otra persona deba reconocerlo como el mejor, lo que invariablemente a encontrar es una desilusión, porque a la primera vez que al jefe se le olvide demostrarle apreciación, lo invadirá el resentimiento.

Alabanza de los hombres

Conseguir la alabanza de los hombres no es difícil en los negocios. Haz sólo lo que ellos quieren, cuando lo quieren, y en la forma que lo quieren. El truco es adivinar qué, cuándo, y cuánto. Si adivinas mal una vez, pierdes la alabanza. Puede que requiera dejar caer una bomba sobre los compañeros de trabajo de vez en cuando, porque si tú vas a lograr la alabanza de los hombres, ciertamente no puedes permitirte el lujo de que algún otro la consiga antes que tú.

Y Él les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios. Lucas 16:15.

Es interesante notar que aquellos trabajadores a quienes los jefes alaban más altamente son usualmente los que menos requieren la alabanza. El mencionar a alguien por cada cosa que hace correcta consume tiempo y energía. Qué gozo representa para un jefe encontrarse con un individuo que es callado y eficiente y con iniciativa, que continuamente busca el interés de los otros empleados. Estas cualidades son tan raras que el jefe no sabe si debe darle una promoción a esa persona o mantenerla en el mismo trabajo, porque resulta bien fácil lograr la producción.

Yo he encontrado una característica común en los cristianos que no se apoyan en la alabanza de los hombres: éstos toman literalmente el principio laboral que se encuentra en Colosenses 3:23-24.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís”

La clave es que ellos miran al Señor para su recompensa, y al hacer así encuentran que, siendo sus normas de conducta más elevadas que la de los otros, ellos sobrepasan las expectativas de cualquier jefe. No es que no quieran la alabanza continua de los hombres, es que no la necesitan.     

Larry Burkett

Leer más: Trabajar como para el Señor. 3ra parte

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