Siembra y cosecha

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Hay algo extraño que he visto en muchas personas con referente a lo que dicen. Ellas desean cosas buenas, pero hablan cosas malas. Anhelan que les suceda lo extraordinario, pero hablan lo ordinario.

Esto es algo que se sale totalmente de las leyes establecidas por Dios. Tenga siempre presente que está totalmente imposible que las leyes espirituales que se desatan en el hablar, sean alteradas. Recogeremos solo lo que sembramos. La Biblia dice: “No os engañéis: Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” Gálatas 6:7. Si usted quiere que el éxito le siga, debe hablar solo éxito. Si quiere que le suceda lo extraordinario, debe hablar lo extraordinario. La misma naturaleza nos enseña que cada semilla se reproducirá y se multiplicará de acuerdo a su género: “Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla de acuerdo a su naturaleza y árbol que da fruto, cuya semilla esta en él según su género” Génesis 1:12.

Si por ejemplo, sembramos semillas de maíz, nunca esperamos recoger una cosecha de durazno. La semilla de maíz solo producirá maíz. De igual modo, si sembramos “semillas” de fracaso con nuestras palabras, no esperamos recoger resultados de victoria. Recogeremos buenos resultados si solo sembramos buenas “semillas”.

Las palabras son semillas que sembramos para recoger su respectiva cosecha. ¿Quiere usted recoger la cosecha de unos hijos obedientes y buenos estudiantes? Bueno, siembre palabras de estímulo sobre ellos. No los maldiga, sino más bien, hábleles de los inteligentes que los ha hecho Dios y de la grandes oportunidades que tienen de llegar lejos en la vida. ¿Quieres cosechar un cuerpo saludable? Hable que su cuerpo esta bendecido por Dios. Que está cada vez más fuerte y lleno de vitalidad. En muchas oportunidades mientras oro, comienzo a hablarle a los órganos de mi cuerpo y a decirle que están en perfecto estado.

Robert Vargas. Pastor, maestro y conferencista.

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