Promesa de Dios para ti

¿Quiénes son los herederos de la promesa dada por Dios a Abraham? 1ra parte

By enero 31, 2019 No Comments

Para indicar esta pregunta, voy a tomar otra pregunta como punto de partida: ¿Era Abraham judío cuando Dios lo llamó a salvación? Obviamente no, porque la nación de Israel no existía en ese tiempo. Esa nación habría de salir de Abraham, pero Abraham mismo no era más que un gentil incircunciso cuando Dios lo llamó y lo justificó por medio de la fe (comp. Gn. 15 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] y 17 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible) ).Basado en ese hecho histórico, Pablo arriba a algunas conclusiones en el capítulo 4 de su carta a los Romanos:

“¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado. Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa” (Rom. 4:9-14 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible).

Dios hizo las cosas en ese orden, primero el llamamiento a salvación y luego la circuncisión, para que los creyentes, judíos y gentiles, fuesen abarcados por la promesa contenida en el pacto de Abraham. De ahí las palabras de Pablo en Rom. 2:28-29 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] y 9:6-8 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] , así como en Gal. 3:6-9 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] y 16 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] :

“Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios” (Rom. 2:28-29 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] ).

“No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes” (Rom. 9:6-8 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible).

Pablo lo plantea de este modo en Gal. 3:6-9 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible): “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham”.

Luego Pablo pasa a explicar que la salvación de los pecadores no depende de su obediencia a las obras de la ley, sino de la obra de Cristo y de la cual nos apropiamos por medio de la fe. Pero ahora noten lo que dice en el vers. 16: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”.

Dios creó un pacto con Abraham y su simiente. Pero ahora Pablo aclara que esa simiente de Abraham no es otro que nuestro Señor Jesucristo; dado que todos aquellos que creemos en Cristo, hemos sido unidos a Él por la fe, nosotros somos también herederos de esa promesa: “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gal. 3:24-29 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] ).

El pueblo de Dios está conformado por judíos y gentiles que creen en Cristo, de modo que ahora todos participamos de las promesas contenidas en los pactos que Dios hizo con Su pueblo (comp. Ef. 2:11-13 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] , 19 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] ). Es por eso que en Ef. 6 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] , cuando Pablo dirige unas palabras a los hijos, es decir, tanto judíos como gentiles, les dice en los vers. 1-3: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. El texto que Pablo está citando aquí es Ex. 20:12 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible)] , donde dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”, una clara referencia a la tierra prometida en el pacto con Abraham, que ahora Pablo aplica a estos hijos gentiles en la iglesia en Éfeso.

Es obvio que la tierra de Canaán no era más que una figura de una promesa mucho más amplia, y de la cual somos partícipes todos aquellos que hemos creído en Cristo: “Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, SEA EL MUNDO, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (1Cor. 3:20-21 [Abrir con Software Bíblico Logos (si está disponible).

Pastor Sugel Michelén

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