Cómo prosperar partiendo de los problemas.

497

El desaliento es solamente uno de los muchos síntomas asociados con los problemas en la actual economía nosotros aconsejamos a un gran número de cristianos que están desanimados a causa de sus problemas. Muchos se han desanimado tanto, que han llegado al extremo de considerar el suicidio. Satanás conoce nuestro punto vulnerable, y en Norteamérica generalmente es nuestra autoestima acerca de las cosas naturales.

El desánimo abunda hoy en día a causa del desempleo o el subempleo. Cuando todo el mundo es pobre parece que la mayoría de la gente puede adaptarse a eso. Pero cuando alguien ha perdido un empleo y la mayoría de sus amigos todavía conservan los suyos, se hace difícil sobrellevarlo. El peso de las muchos deudas y la presión de los acreedores simplemente se agrega al sentimiento de incompetencia y fracaso.

En un país de abundancia como el nuestro, aun aquellos que son pobres tienen mejor situación que la mayoría del resto del mundo. Así que, ¿por qué nosotros sentimos la desesperación y el desánimo? Porque hemos ajustados nuestras expectativas y las hemos hechos relativas a todo el mundo alrededor nuestro. Este es el mismo síntoma que causa la desesperación en un multimillonario cuyos bienes se han reducido a unos cuantos cientos de miles.

La mayoría de nosotros sufre de expectativas irreales de lo que Dios nos ha prometido. Y como cristianos algunas veces tememos que nuestros problemas harán que otros piensen de nosotros como inferiores espiritualmente. En realidad nos estamos moviendo en dirección opuesta a los cristianos de los siglos primero y segundo, que creían que los problemas eran evidentes de profundidad espiritual. En efecto, ninguno de los dos extremos bíblicamente correctos, pero el caso de los cristianos que están experimentando problemas es más espiritual. “Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2).

Sin embargo, las pruebas de que Santiago está hablando son una consecuencia de servir a Dios íntegramente. Por el contrario, la mayoría de nuestros problemas actuales son el resultado de violar principios bíblicos, particularmente aquellos que se relacionan con el dinero.

Hay un viejo cliché que resume esta área, “persevera en perseverar”. Debes determinar lo que crees y confiar en Dios sin que te importen las circunstancias exteriores. También tu respuesta a cualquier situación debe  ser determinado por adelantado. Si cualquiera, cristiano o no, espera hasta que un problema ocurre para decidir cómo lo va a resolver, va a ser controlado por los sucesos, no por la Palabra de Dios. Dios nos ha dado muchos ejemplos de personas que encararon situaciones difíciles. Algunos se desalentaron en desesperación y lástima propia, mientras que otros se hicieron más fuertes.

Aquellos que se hicieron más fuertes, pueden ser catalogados, según Santiago, de “hacedores” de la Palabra, no meramente “oidores” que se engañan a sí mismo. Ejemplos de hacedores serían Abraham, Nehemías, Daniel, y Pablo. Quede bien entendido que ellos no eran perfectos, pero eran obedientes. En sus momentos de dificultad no fueron dominados por el pánico ni se deprimieron, sino más bien se volvieron al Señor. Algunos de ellos no fueron rescatados inmediatamente, y otros aun murieron. Si todo lo que buscamos es lo que podemos tener en este mundo, entonces estamos solamente un poquito mejor que los perdidos. Dios quiere bendecirnos con paz en esta vida y una recompensa eterna en la vida venidera.

John C. Maxwell

Deja tus comentarios