Matrimonio

Matrimonio Cristiano

By noviembre 13, 2017 noviembre 24th, 2019 No Comments

El inicio  elemental de que Dios es el autor del matrimonio debe ser acatado con formalidad. Muchos piensan que la vida matrimonial no es más que un acontecimiento cultural, sociológico o biológico; admiten que las parejas se casan solo por sus inclinaciones sexuales y piensan que la vida conyugal y familiar es fruto de la evolución cultural y del proceso de socialización.

Este enfoque del matrimonio y de la vida familiar hace que la gente entienda y experimente dichas relaciones como mejor les plazca y afirma que cada era, cada cultura y cada persona puede estructurar una vida conyugal y familiar según sus propias preferencias y valores personales. Este criterio rechaza la noción de que el matrimonio y la vida familiar son elementos fundamentales que provienen del Creador, y que tienen un conjunto de principios inalterables y basados en las verdades primordiales propias de la naturaleza humana.




Esta idea meramente naturalista del matrimonio se expresa hoy de muchas maneras. Modelo de ello son la preponderancia del sexo prematrimonial, los matrimonios de prueba y la cohabitación, como también la ligereza con que muchos cometen adulterio, se divorcian y vuelven a casarse. Hay personas que han relativizado tanto el matrimonio y la sexualidad que llegan a hablar de “matrimonios” entre homosexuales, y quieren redefinir el concepto de la familia a la luz de un concepto que es intrínsecamente artificial y obviamente erróneo.

Aquellos cristianos que anhelan saber y entender más acerca de la verdadera naturaleza del matrimonio y de la vida familiar, deben buscar explicaciones en la Biblia, en la tradición cristiana y en el ministerio de la Iglesia. La doctrina cristiana asevera que el matrimonio, está intrínsecamente orientado hacia la procreación, y la vida familiar no son fenómenos puramente sociológicos o biológicos, y que el matrimonio cristiano es una alianza física y espiritual creada por Dios y para el cual el mismo Señor ha dado su instrucción. Es de suma importancia tener esto muy claro en nuestra mente, de lo contrario fácilmente podemos confundirnos y dejar de reconocer que el matrimonio es una alianza dispuesta por Dios exclusivamente entre un hombre y una mujer.

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