Matrimonio

En la salud y en la enfermedad. 2da parte

By marzo 17, 2019 No Comments

Además escuché una entrevista muy conmovedora que le hicieron a Joni Eareckson Tada y a su marido, Ken. Desde hace años Joni es tetrapléjica, y para colmo hace poco le detectaron cáncer de mama. El testimonio de fe y devoción conyugal que dieron ambos fue tan motivador que no he podido sacármelo de la cabeza. Sobrellevar un cáncer y los efectos debilitantes de los tratamientos médicos es difícil para cualquiera, no lo dudo. Pero en el caso de ellos dos es una prueba todavía más compleja. La intención del entrevistador era informar al público sobre el tratamiento contra el cáncer de Joni, además de pedir oración por ellos. Pero la entrevista fue tomando otro curso y derivó en algo mucho más profundo: una hermosa e increíble historia de amor.

Mientras escuchaba se me caían las lágrimas, no solo por las batallas que esa increíble mujer ha tenido que librar, sino más aún por el profundo amor que se reflejaba en la temblorosa voz de su esposo mientras narraba lo difícil que ha sido para él ver a Joni sufrir tanto y explicaba que todo eso los ha unido como nunca y los ha llevado a enamorarse aún más.

Joni explicó: «Es extraordinario tener a alguien a tu lado cuando estás viviendo una pesadilla de esas dimensiones. La otra noche tenía tanto dolor que justo antes de acostarme recé: “Señor Jesús, ¿podrías aparecerte esta noche? Déjame verte y sentirte. Hazme saber que estás conmigo. Tú prometiste que no me dejarías ni me abandonarías. Me gustaría sentirlo esta noche”.

Y bueno, como era de esperar, tuve que despertar a Ken para que me ayudara. Al verlo de pie junto a mí en la penumbra del cuarto, pues solo teníamos encendida mi lamparita de noche, dije: “¡Eres tú! ¡Tú eres Jesús! Ken, lo siento a Él cuando me tocas, lo veo a Él en tu rostro, en tu sonrisa. [Lo oigo] en el tono de tu voz”. Fue de lo más hermoso sentir la presencia de Jesús en mi marido.

Me siento completamente identificado con lo que Joni dijo. Gracias a Dios, nunca he tenido que soportar lo que ella tan valientemente ha aguantado durante décadas, desde que un accidente que sufrió al lanzarse al agua la dejó paralítica. En todo caso, las personas más cercanas a mí saben que sufro de múltiples trastornos de salud y que con frecuencia tengo mucho dolor. Ha habido veces en que estaba tan enfermo o con tanto malestar que no podía pensar ni hablar. Estoy seguro de que quienes padecen una enfermedad crónica me entienden.

Pero aun en los momentos más difíciles, Jesús siempre ha estado conmigo para calmarme y consolarme, y en últimas, para curarme. Las más de las veces, Kristina ha sido como Jesús para mí, con su tierno afecto, su paciencia infinita, su sólido aguante y su amor incondicional. Así es ella. Como el esposo de Joanne Heim, el de Laura Hillenbrand, el de Joni Eareckson Tada y tantos otros maridos y mujeres, mi esposa persiste a mi lado tanto en la prosperidad como en la adversidad, en la salud como en la enfermedad.

Claro que a veces uno no tiene cerca a una persona como ella. Aun en esos casos Jesús siempre nos acompaña. Ve nuestra necesidad, se compadece de nuestras debilidades4 y sin falta nos presta ayuda en las noches más tenebrosas. Aun cuando no lo apreciamos como debemos, Él permanece fielmente a nuestro lado. Pase lo que pase, no nos deja.

Ahora bien, cuando tienes a una persona —tu cónyuge, un pariente, un amigo— que de buena gana decide acompañarte por muy intensa que sea tu aflicción o padecimiento, alguien que no te ve como un enfermo o un desastre, sino como todo lo demás que eres o podrías llegar a ser, es algo increíble, maravilloso, casi demasiado bueno para ser cierto.

Mi oración es que cada uno de nosotros pueda vivir cada día abnegada y desinteresadamente, con amor, encarnando a Jesús para las personas que Dios ha puesto en nuestra vida, en las buenas y en las malas, en la salud como en la enfermedad.

Bryan y Kristina Clark. Escritores evangelistas

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