Reflexiones

Estar contento.

By septiembre 1, 2018 No Comments

Uno de los grandes misterios  del cristianismo es el contentamiento. Por lo menos uno tiene que suponer que es un ministerio debido a que muy pocos lo han hallado. En realidad, el contentamiento es una actitud.

Extremos

Hay muchos a los que aparentemente las posesiones materiales le importan poco o casi nada. Estos aceptan la pobreza como una condición normal de vivir, y su mayor preocupación es junto a qué puerta vamos a dormir hoy. ¿Diría tú que ellos están viviendo una vida de contentamiento? Yo diría que no, porque esta descripción se aplica correctamente a los borrachos habituales vagabundos que se encuentran en algunas secciones de nuestras grandes ciudades. En contraste están los acaudalados que tienen a su disposición lo mejor que nuestra sociedad puede ofrecer. Sus casas son puntos de interés que se les muestra a los que visitan la comunidad, sus villas de verano son como pequeños hoteles, y sus automóviles cuestan más dinero que la mayoría de muchas casas de familia. ¿Puede la abundancia garantizarles el contentamiento? Considerando la cantidad de alcohol y tranquilizantes que muchos de ellos consumen, es difícil imaginarse que este grupo esté más contento que el grupo mencionado anteriormente.

Equilibrio  

Si el dinero no lo puede comprar y la pobreza no lo puede proveer entonces ¿Qué es el contentamiento? El contentamiento, contrario a la opinión popular, no es estar satisfecho donde te hayas; es conocer el plan de Dios para tu vida, tener la convicción para acatarlo y creer que la paz de Dios es mayor que los problemas del mundo.

Pero a menudo sucede que nos entregamos tanto día a día a las actividades de ganarnos el pan cotidiano y criar una familia, que olvidamos nuestro verdadero propósito: servir a Dios. Por consiguiente, los problemas triviales, tales como comprar un automóvil u obtener un puesto más alto, comienzan a apiñarse en nuestra mente, y el plan de Dios se torna en una meta abstracta más bien que en nuestro objetivo.

Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre las espinos; éstos son los que han oído la palabra, pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril. Marcos 4:18-19

Metas sociales

Los cristianos se ven atrapados en una vida descontenta por adoptar metas mundanas. Estas metas siempre se resumen en: Más, más grande, lo mejor. La escritura define eso como autocomplacencia, avaricia y orgullo. A menudo un hombre que tiene éxito en los negocios viene al Señor movido por la desesperación, cuando se da cuenta de que toda su vida está caracterizada por el miedo y la ansiedad, y la acumulación de bienes no calma su miedo. Por un tiempo después de aceptar a Cristo como su Salvador encuentra paz y un deseo real de dedicar todo a Dios. Desafortunadamente como los otros cristianos están viviendo vidas “naturales”, la tendencia es regresar a la misma tendencia antigua, sólo que ahora lo hace en la creencia de que está “sirviendo al Señor”. La evidencia de lo contrario es la falta de paz, falta de crecimiento espiritual y crecientes dudas acerca de Dios. La táctica de Satanás es usar las riquezas del mundo para mantener a la gente alejada de la salvación de Dios. Si no lo logra, él simplemente la emplea para desviarnos del camino del Señor.     

Larry Burkett

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