Actualidad Cristiana

Es torturado en prisión un pastor iraní

By noviembre 26, 2019 No Comments

Pastor que huyó a Turquía luego de pasar más de un mes en la prisión más notoria de Irán está exasperado por ayuda, ya que él y su familia enfrenta la deportación, lo que trascendería en su encarcelamiento y posible tortura.

El pastor Esmaeil Falahati, un ex musulmán que vino a Cristo a los 23 años y plantó iglesias en casas en todo Teherán durante una década, le dijo a The Christian Post que su familia pronto tendría que huir después de cuatro años en Turquía o correr el riesgo de ser enviado de regreso La República Islámica.

Falahati es un hombre que sería forzado a cumplir años en prisión porque predicó el Evangelio de Jesucristo a una comunidad de ex musulmanes que intentan vivir su nueva fe en paz.

Con su esposa, el pastor lideraba en secreto los servicios de adoración y viajó a las casas de sus compañeros creyentes convertidos.

En el año 2015, específicamente para el mes de agosto, policías vestidos de civil interrumpieron un servicio de oración al que asistieron más de 30 personas en un jardín en el oeste de Teherán. Falahati tiene la sospecha de creer que fueron “delatados” cuando el régimen teocrático chiíta de Irán prohíbe a los cristianos compartir su fe con los no cristianos.

Fueron arrestados todos en ese momento e interrogados durante horas, expresó, mientras la policía registraba la casa del pastor, reunía Biblias y otros artículos cristianos. Finalmente, Falahati, el dueño del jardín y otros dos fueron transferidos a la sección 209 de la prisión de Evin.

El pastor pasó 33 días en confinamiento solitario y finalmente fue acusado de propagarse contra el régimen islámico y de intentar perturbar la seguridad nacional.

“Fui torturado e interrogado sobre mis servicios y la predicación de la Biblia”, dijo el pastor a través de un traductor, y añadió que perdió mucho peso y sufrió problemas médicos durante el encarcelamiento.

En su estadía en la cárcel, su esposa y su familia además fueron arrestadas, torturadas e interrogadas durante 12 horas por apoyar su caso.

Aproximadamente 40 días después, Falahati, su esposa y sus dos hijos huyeron de su tierra natal. Y un mes después, la familia llegó a Turquía y se registró en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

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