Dios nos enseña en su palabra, que el destruir o construir, depende de ti mismo.

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Cuenta la historia que en una aldea ubicada en Canadá, vivía un anciano, era el hombre con más edad en todo ese lugar, pasaba los 100 años de edad. Y un día el contemplando la naturaleza, las flores, los sembradíos los rebaños de animales.  Se le acercan dos jovencitos habitantes de la misma aldea, quienes estaban jugando en la pradera muy cerca de la casa del anciano, a quien la comunidad lo tenían como hombre de mucha sabiduría y de concejo.

En medio del juego los jovencitos, toman en sus manos una mariposa que volaba en las flores, y un joven le dice a su compañero. Vayamos donde está el anciano y como es el hombre más sabio de la aldea, preguntémosle si la mariposa que traemos en mis manos está viva o está muerta. Entonces si dice que está viva la estripo en mi mano, y si dice que está muerta, la dejo volar. DE esta forma le ganaremos.  Asi que ellos prepararon su plan, y acercándose al anciano, con las manos juntas  y la mariposa atrapada. Le preguntaron: ¿anciano usted que es el hombre más sabio de la aldea, queremos hacerle una pregunta: esta mariposa que tengo en mis manos está viva o muerta? El anciano se quedó pensativo y mirándolos a los ojos le dijo: ¡TODO DEPENDE DE TI!

Dios nos enseña en su palabra, que el destruir o construir, depende de ti mismo.

Deut 30:19 A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente.

 

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