¿Cuidar el corazón de nuestra familia?

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Los cardiólogos a menudo recomiendan que como familia tenemos que cuidar el corazón haciendo ejercicio, comiendo alimentos saludables y evitando la comida chatarra, descansando bien, evitando el estrés, otros.

Sin embargo como la familia cristiana no únicamente debemos cuidar el corazón físico sino además nuestro corazón espiritual, es decir donde radican nuestras emociones, nuestros sentimientos, pues como lo dice el texto sobre toda cosa guardada tenemos que cuidar nuestro corazón.

Numerosas veces nos enfocamos solamente en cuidar nuestro corazón de las heridas, pero también tenemos que evitar que nuestro corazón se contamine, porque un corazón contaminado afecta grandemente nuestra vida y la de nuestra familia.

Veamos lo que nos enseña la palabra de Dios:

Para cuidar el corazón de nuestra familia tenemos que cuidar lo que nuestra familia

  • Muchas veces solamente nos enfocamos en decir que tenemos que tener cuidado con el tipo de música que nuestros hijos están escuchando, y eso es una realidad pues las letras de muchas de las canciones en la actualidad están llenas de vulgaridades, incitan al sexo libre, al consumo de drogas, y a vivir una vida de vanidades enfocada en el materialismo.
  • Pero no solamente es la música lo que nuestra familia está escuchando y que puede dañar su corazón y su mente, también tenemos que cuidar los oídos de nuestra familia de:
  • Los chismes: No llevemos chismes a nuestra casa, llevar chismes es como recoger basura en la calle y llevarla a nuestros hogares, el chisme es pecado por lo tanto llevar chismes a nuestra casa es llevar el pecado a nuestra casa.
  • La crítica y la murmuración: Muchas veces como cristianos cometemos el error de vivir criticando a los hermanos, a los líderes y pastores de nuestras iglesias, y luego nos molestamos porque nuestros hijos no quieren congregarse con nosotros en la iglesia, reconozcamos que la murmuración y la crítica destructiva son una lepra que afecta espiritualmente.

Para cuidar el corazón de nuestra familia tenemos que tener cuidado con lo que sale de nuestra boca (proverbios 4:24)

  • En muchas familias las personas se alarman por que los alimentos y bebidas que se consumen sean saludables, que estén en buen estado, que no causen daños al organismo.
  • Pero no nos preocupamos por lo que sale de nuestra boca, pues lo que sale de nuestra boca es lo que contamina el corazón de nuestra familia es lo que daña el corazón de nuestros hijos y de nuestro cónyuge (Mateo 15:11 y 18)
  • Tenemos que quitar de nuestra boca las palabras hirientes (Proverbios 12:18) Él golpe de una espada quizás no te mata pero te lastima mucho
  • Tenemos que quitar de nuestra boca las palabras de burla y de menosprecio (2 Samuel 6:16 y 20) Comprendamos que toda burla duele y todo menosprecio hiere, mucho más viniendo de las personas que amamos.

Para cuidar el corazón de nuestra familia tenemos que cuidar lo que sus ojos ven (proverbios 4:25)

  • En definitivo que lo primero que se nos viene a la mente, y está correcto, es que no tenemos que permitir la pornografía en nuestro hogar, ni para nuestros hijos ni en la pareja, tenemos que comprender que la pornografía es pecado no solamente para los menores de edad sino también para los adultos.
  • No debemos contaminar las relaciones sexuales matrimoniales con la pornografía, no contaminemos nuestra mente (Mateo 5:28)
  • Pero no es solamente la pornografía de lo que debemos cuidar a nuestra familia, sino también de lo que nuestros hijos ven que nosotros hacemos y les causa dolor:
  • El maltrato a nuestra esposa, no hay nada más triste para un hijo que ver a su padre golpeando y maltratando a su mamá.
  • Ser un padre cristiano y no dejar el vicio del licor: Que ejemplo de vida cristiana le estamos dando a nuestros hijos cuando los fines de semana aun siendo cristianos seguimos llegando borrachos a nuestra casa.
  • La infidelidad matrimonial: Que difícil es para los hijos ver a sus padres siendo infieles en su matrimonio, son imágenes que hieren grandemente el corazón de nuestros hijos.
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