Cuanto más grande son, más ruido hacen al caer. 1ra parte

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Quisiera sacar de la historia de David y Goliat algunos principios que nos ayudarán a avanzar con éxito contra los gigantes que enfrentamos en nuestras vidas. Antes de continuar con la lectura, deténgase a pensar por un minuto. ¿Cuál es su mayor problema? ¿Qué gigante se atraviesa en su camino?

Este capítulo está dedicado a permitirle a usted lograr la victoria sobre alguna barrera o dificultad aparentemente imposible de derribar en su vida. Para vencerla se necesita algo más que pensar positivamente; el pensamiento positivo no es más que un patrón de razonamiento. Se necesita más que entusiasmo; el entusiasmo es tan solo un resentimiento. Incuso es necesario algo más que simple acción. La victoria es nuestra cuando pensamos acerca de nuestros problemas en la forma correcta, sentimos lo correcto y actuamos en la manera correcta. Necesitamos algo más que una actitud mental positiva.

Pensar correctamente

Hace poco leí un artículo muy interesante acerca de Karl Wallenda, el gran equilibrista que murió hace unos años en Puerto Rico, al caer de una cuerda tensada a una altura de 22,50 m. En cierta ocasión, Wallenda había dicho: “Caminar sobre la cuerda floja es vivir. Todo lo demás es una sorpresa”. El hombre vivía para la emoción de ese momento. La esposa de Wallenda, que también era equilibrista, dijo algo muy interesante acerca de lo que sucedió antes de la trágica caída. Dijo: “Durante los tres meses anteriores a ese cruce por la cuerda floja, lo único que Karl pensaba era que iba a caerse. Era la primera vez que pensaba algo así. Y me parece que concentró toda su energía en no caer, en vez de hacerlo en caminar sobre la cuerda”. La señora Wallenda dijo que su esposo llegó al extremo de supervisar el tendido de la cuerda él mismo, para asegurarse de que los cables fueran seguros. Anteriormente siempre había confiado en si equipo para ese trabajo.

Wallenda subió a la cuerda dominado por el temor de caerse, y su pensamiento le creó un sentimiento de inseguridad. Sabemos lo que pasó. Dedicó toda su energía a no caer… y fue exactamente lo que le sucedió. Creo que eso es lo que nos sucede muchas veces al enfrentar a nuestros gigantes. Miramos a los Goliats de nuestras vidas en la misma forma que miraba a Goliat el ejército de Israel, y nuestro pensamiento se concentra en no ser vencidos. Eso era lo único que ellos podían pensar: no ser destruidos, que no los mataran. Cuando nos concentremos en los inconvenientes en lugar del premio, muchas veces caemos. Nunca debemos permitirnos perder la vista nuestra meta, porque quizás nunca volvamos a verla.

Primera piedra: defina su causa

¿Cómo mató David a Goliat? Con una honda y una piedra. Nosotros también necesitamos algunas piedras para derribar a los gigantes de nuestras vidas. La primera piedra será, entonces: defina su causa. Esto es lo primero que quisiera animarle a hacer. Identifique cuál es su propósito. ¿Cuál es la causa que hace que usted debe enfrentar este problema? ¿Es suficientemente importante como para que usted emplee su tiempo, energía, esfuerzos y dedicación en ella? ¿Vale la pena del riesgo que usted correrá? Sin duda, David tenía una causa. Cuando llegó al lugar del enfrentamiento, lo primero que encontró fue un ejército israelita muy asustado. Lo segundo que vio fue a Goliat… y se dio cuenta por qué el ejército estaba muerto de miedo. David tenía un problema gigantesco delante de sí.

He descubierto que las mentes pequeñas tienen deseos, y las grandes mentes tienen causas. Muchos de nosotros somos como Woody Allen, que dijo: “No importa lo que haga, siempre preferiría hacer otra cosa”. ¡Conozco a muchas personas que son así! Nunca han desarrollado un propósito suficientemente grande como para mantenerlos en su curso, ni un compromiso suficientemente fuerte como para marcar un diferencia verdadera. Detrás de cada gran logro hay propósito, no un deseo. Ese propósito es lo que evita que nos demos por vencido. Detrás de cada experiencia que disfrutamos hay un propósito, porque le propósito es lo que le da sabor a la vida, la hace atractiva y emocionante.

He aquí algunas frases que le ayudarán a comprender y recordar lo que un sentido de propósito puede lograr en usted, cómo lo elevará del ámbito de lo común. Tener un propósito hará que usted:

Ore más de lo común.

Se una más de lo común.

Arriesgue más de lo común.

Planifique más de lo común.

Observe más de lo común.

Sacrifique más de lo común.

Tenga más expectativas de lo común.

John C. Maxwell

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