Considere el fracaso como un momento

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Muchas personas, cuando fallan, levantan un monumento al fracaso, pasan el resto de sus vidas en brindarle homenaje. No mucho de nosotros consideramos al fracaso como un momento; una experiencia pasajera. ¿Hace usted un monumento cuando fracasa?, o lo considera algo que sucedió en un momento y ya ha terminado, que es pasado?  Charles Kettering dijo: “Prácticamente nada sale bien la primera vez. Los fracasos reiterados son mojones en el camino hacia el éxito. La única vez que no fallamos es la última vez que intentamos algo y funciona. Siempre fracasamos hacia adelante”. Me gusta esa expresión de “fracasar hacia adelante”. Cada fracaso es un avance hacia el éxito.

La gente hace monumentos de sus fracasos cuando dice: “Lo intenté, y no funcionó”. Me Dijeron que no podía hacerse, y tenían razón”. Mark Twain dijo que si un gato se sienta sobre una hornalla caliente una vez, nunca volverá a sentarse sobre una hornalla caliente. El problema es que tampoco se sentará en la hornalla aunque esté fría. El gato no volverá a sentarse sobre una hornalla, porque cada vez que ve una, ve un fracaso ardiente. Abraham Lincoln dijo algo muy sabio: “Mi gran preocupación no es si has fallado, sino si te has contentado con ese fracaso”.

¿Qué más pone la gente en su monumento al fracaso, además de “Lo intenté y no funcionó”, y “Me habían dicho que no podía hacerse”? ¿Qué le parece: “Desearía haber hecho esto o aquello”? Hay personas que se pasan toda la vida deseando en lugar de salir a hacer. Nunca se aventuran al campo de acción; se quedan sentados, tristemente, a un costado, y pasan el tiempo deseando hacer algo.

Otros dicen: “Nunca permitiré que vuelvan a herirme así”. Y se quedan tan lejos de todo lo que sea riesgoso, que la vida les pasa de largo. Ven el gozo que experimentan los que arriesgan, pero no lo comparten.

Otra inscripción común en los momentos al fracaso es: “No puedo cambiar. Así soy yo”. Esto está escrito en los monumentos de las personas que dicen: “Los lideres nacen, no se hacen. Yo no soy líder. Crecí en el lugar equivocado. No puedo evitarlo”.

Hay un detalle curioso en cuanto a las personas que construyen grandes monumentos al fracaso: no desean aceptar la responsabilidad por la construcción. No están dispuestas a aceptar su culpa. Les resulta mucho más difícil atribuir sus fracasos a otras personas. Su filosofía de vida es: “Las circunstancias hicieron de mi lo que soy”.

John. C Maxwell  

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