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Análisis de las tres divisiones de la septuagésima semana. 1ra parte

By octubre 22, 2018 No Comments

Según la posición del arrebatamiento previo a la ira, hay “tres periodos de tiempo especiales, distintos e identificables: el “principio de dolores”, la gran tribulación y el día del Señor”. Es esencial para disposición del arrebatamiento previo a la ira que esta división en tres partes de la septuagésima semana permanezca intacta y sin ninguna superposición. Si esta división en tres partes muestra ser incorrecta, entonces la perspectiva del arrebatamiento previo a la ira es significativamente y, tal vez, fatalmente dañada.

Surge inmediatamente algunas serias dudas acerca de esta división en tres partes cuando observamos que tanto Daniel como Apocalipsis revelan que la septuagésima semana está compuesta por dos partes; particularmente, dos mitades de tres años y medio cada una. Por ejemplo, al hablar de la persecución venidera de Israel en la septuagésima semana, Daniel revela que durará “un tiempo, y tiempos, y medio tiempo” (Dn. 7:25). El libro de Apocalipsis también habla de esta persecución y dice que durará “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”; pero después pasa a definirla como el comienzo de un período de 1.260 días (Ap 12:6,14). Cuando entendemos que la nación de Israel junto con el resto del mundo antiguo, se ceñían a un sistema de calendario lunar (un mes es treinta días, y un año es 360 días), entonces vemos que 1260 días de Apocalipsis 12 representan tres años y medio o exactamente la mitad de la septuagésima semana.

Otro ejemplo de la división en dos partes de la septuagésima semana se ve en el asunto clave del pacto que se hace entre Israel y el líder conocido como el anticristo. La firma de este pacto da inicio a la septuagésima semana, pero es violado al llegar al punto medio de ésta, de este modo la semana se divide en dos partes iguales. Como resultado de éste y otros sucesos, el anticristo regirá al mundo por un periodo de cuarenta y dos meses (tres años y medio) y exigirá la adoración de toda la gente (Ap. 13:5).

Aunque estos ejemplos no son prueba contundente de que la septuagésima semana no puede dividirse en tres partes, se justifican las sospechas concernientes a la existencia de tres períodos muy significativos, pero diversos. Los pasajes de Daniel y Apocalipsis, que proporcionan importantes indicadores cronológicos, no hacen ninguna mención de tres divisiones como se encuentra en la perspectiva del arrebatamiento previo a la ira.

Varios asuntos cruciales tienen repercusión sobre esta argumentación de las tres divisiones.

Primero, el uso de la palabra tribulación. La palabra tribulación se usa popularmente para referirse a los siete años completos de la septuagésima semana de Daniel. La perspectiva del arrebatamiento previo a la ira rechaza este uso de la palabra, y declara que la palabra “debería omitirse debidamente a partir de una veraz consideración del tiempo del arrebatamiento de la iglesia”. Delimitar el término tribulación a varios años de la segunda mitad de la septuagésima semana es importante para esta perspectiva. Sin embargo, eruditos honrados y sinceros usan legítimamente el término en referencia al período completo de siete años. El asunto no es la sinceridad, sino la exégesis y la interpretación. Por ejemplo algunos creen que Mateo 24:9, donde el Señor dice que “os entregarán a tribulación”, concuerda cronológicamente con los primeros tres años, porque, en el discurso de Cristo, ésta precede al establecimiento de la abominación desoladora (24:15), que ocurre en el punto medio de la semana. Aunque este es un punto muy discutido, algunos creen que la “tribulación” de 24:9 concuerda con la primera mitad.

Además, parecería ser legítimo el uso del término, porque ciertos sucesos que tienen lugar durante ambas mitades de la septuagésima están asociados bíblicamente con la tribulación.

Las palabras hebreas para “tribulación” en el Antiguo Testamento hebreo y la palabra griega para “tribulación” en la Septuaginta y el Nuevo Testamento griego asocian el concepto de la tribulación con las siguientes cosas: (1) dolores de parto (2 R. 19:3; Jer. 6:24; Jn. 16:21). (2) Espada, hambre y pestilencia (2 Cr. 20:9; Job 15:20-23; Heh. 7:11). (3) Eliminación de la paz y guerra de nación contra nación (2 Cr. 15:5-6). (4) Persecución de los santos durante aquella parte de la septuagésima semana que precederá a la abominación desoladora de la mitad de aquella semana (Mt. 24:9, cp. Dn. 9:27). Por esa razón, la Biblia asocia el concepto de tribulación con las mismas clases de cosas incluidas en el “principio de dolores”… de Mateo 24:4-9 y los cuatro primeros sellos de Apocalipsis 6:1-8.       

Se emplean una gran cantidad de términos para juicio en el Antiguo Testamento, y muchos de éstos se usan en pasajes que hablan de los futuros juicios de Dios. Esos términos se usan a menudo de modo intercambiable y cubren todo el periodo de siete años. Al hacer un estudio de estos términos del Antiguo Testamento para referirse a angustia y tribulación, Randall Price dice:

Aunque la septuagésima semana de Daniel se divide claramente en dos períodos iguales de tres años y medio, y el recrudecimiento y la intensificación es evidente (como se describe en el discurso del monte de los Olivos), el Antiguo Testamento no diferencia el tiempo de la tribulación en periodos de “menor” y “mayor” (p. ej. “gran”) tribulación. Antes bien, considera la experiencia de esta tribulación en su totalidad como sin paralelo en la historia de Israel.

Es interesante observar que incluso el término “gran tribulación” que Cristo usa (Mt. 24:21) sugiere que debe haber un tiempo menor de tribulación, que estaría asociado con el principio de dolores que tiene lugar en la primera mitad de la septuagésima semana. El mismo autor concluye que el uso que Daniel hace de estos términos señala al período total de siete años como la tribulación.

El uso que Daniel hace del término tribulación considera la septuagésima semana completa como un período de ira… Daniel entendió que la abominación desoladora que ocurrirá a partir de la mitad de la septuagésima está asociada al pacto que también se asocia a este período. Por consiguiente, toda la septuagésima semana debe ser de un carácter desolador.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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