Análisis de la ira de Dios y la septuagésima semana. 3ra parte

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El termino dolores de parto (odin), que el Señor Jesús (Mt. 24:8) y el apóstol Pablo (1 Ts. 5:3) usan, tienen una valiosa herencia del Antiguo Testamento. El Señor Jesús colocó el principio de los dolores de parto en la primera mitad de la septuagésima semana. Él dijo que comenzarían antes del punto medio, cuando la “abominación desoladora” se estableciera en el templo de Jerusalén. El apóstol Pablo (con el uso de la misma palabra) afirmar que estos dolores de parto comienzan cuando comienza el día del Señor. Esto concordaría exactamente con la enseñanza del Señor y colocaría las primeras etapas de los dolores de parto en la primera mitad de la septuagésima semana. De hecho, la afirmación de Pablo colocaría su principio al comienzo de la septuagésima semana.

Pero según la posición del arrebatamiento previo a la ira, el día del Señor (con la ira de Dios) comienza a las tres cuartas partes del transcurso de la septuagésima semana. Por lo tanto, se hace un intento por distinguir entre el uso que Pablo y el Señor hacen de este término. “Lo que resulta muy claro es esto: El tiempo justo antes del día del Señor se compara a una mujer que está de parto (en el alumbramiento); pero la primera parte de la septuagésima semana se compara a una mujer con los principios de los dolores de parto”, escribe el proponente del arrebatamiento previo a la ira, Marvin Rosenthal.

Pero no hay base lingüística para hacer una distinción tan significativa. El uso del mismo término, antes bien, indica el mismo suceso y el mismo tiempo. Los dolores de parto que representan los juicios de Dios se ven en ambas mitades de la septuagésima semana. De hecho, J. Randall Price dice que la declaración de Jesús en el discurso del monte de los Olivos acerca de los dolores de parto (Mt. 24:8) indica “específicamente que los sucesos de la primera mitad de la tribulación (vv. 4-7) son simplemente el principio con la expectativa de mayores dolores de parto en la segunda mitad (la gran tribulación). En base a esta analogía, todo el período de la septuagésima semana se constituye en la experiencia de los dolores de parto.

Jesús, en términos generales, describió los dolores de parto como hambre, guerras, terremotos y religiones falsas. Esto está en línea con los primeros juicios de los sellos de Apocalipsis 6, lo cual nos lleva a concluir que se trata de los mismos. El apóstol Pablo dijo que el día Señor vendrá de repente sobre este mundo como los dolores que le sobrevienen a una mujer embarazada. La mujer embarazada, por supuesto, se da cuenta que va a experimentar el alumbramiento, pero no sabe el momento exacto.

Si bien nuestras traducciones al español usan la forma plural de “dolores a la mujer encinta”, Pablo usó la forma singular con un artículo definido “el dolor a la mujer encinta”. “Es el primer dolor que sufre una mujer y sobreviene de repente al comienzo del doloroso proceso de dar luz, no las contracciones fuertes posteriores. De este modo… Pablo estaba enseñando que el comienzo del amplio día del señor será caracterizado por el primer dolor de parto.

El hecho de que los dolores de parto estén presentes al comienzo (o al menos en la primera mitad) de la septuagésima semana, y que a menudo estén asociados a la ira de Dios en el día del Señor (p. ej. Is. 13:8-9), nos lleva a concluir que la ira de Dios se encuentra presente en la primera mitad y que, por consiguiente, está presente durante toda la septuagésima semana. Si las últimas etapas de los dolores de parto en la segunda mitad de la septuagésima semana se consideran como la ira de Dios, la ira de Dios también está presente en la primera mitad, ya que lo que está en vista es el mismo “nacimiento”. Los dolores de parto son constantes durante toda la septuagésima semana y culminan en la salvación y dominio del Mesías.

Paul. N. Benware. Profesor de la División de Estudios Bíblicos de Philadelphia Biblical University

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